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Esta es una manera
médica distinta de encarar al paciente, y por lo tanto a la enfermedad. Es un enfoque especial
que considera al individuo en su totalidad
(en forma holística),
y no fragmentado, en el que cada una de sus partes pareciera que no le pertenece al todo en el momento de la enfermedad. Cada uno de nosotros es un todo integrado en la naturaleza.
No se puede aislar ningún órgano ni sistema del ser humano. No se puede aislar la mente del cuerpo. Todo tiene que ver con la totalidad del mismo. Cuando un individuo enferma su cuerpo, previamente ha enfermado su mente, su espiritualidad.
La medicina tradicional alopática (medicina de Galeno) trata enfermedades y no enfermos, trata el síntoma, y no el paciente. Difícilmente llega a la curación, el resultado es parcial. El paciente, profundamente, sigue estando enfermo. Por el contrario, la medicina de Hipócrates (Homeopatía) cura por los similares (y no por los remedios contrarios), tomando en cuenta que el enfermo es una totalidad. Entonces es necesario encontrar el remedio único, que bien indicado va a producir una curación efectiva, duradera y nada agresiva.
Así se van a estimular las defensas para llevar al organismo a un estado de equilibrio, de armonía.
A principios del siglo XX dijo el Dr. Claude Bernard: "NO HAY ENFERMEDADES SINO ENFERMOS". Y la HOMEOPATÍA afirma que ese enfermo es un ser único, inédito e irrepetible, y como tal lo enfoca esta medicina UNICISTA: un solo remedio homeopático le corresponde, luego de una exhaustiva historia clínica.
"LA MEDICINA ES EL ARTE
DE COMBINAR LA CIENCIA,
LA SABIDURÍA, LA PERCEPCIÓN, LA
INTUICIÓN".
Dra. Norma E. Pereyra
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