VERDADERA HOMEOPATÍA 

"UNICISTA"

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PIOJOS, LADILLAS Y SARNA

HOMEOPATÍA 

 

Para decepción de los que piensen que con higiene y jabón ya no habrá parasitosis externas, como piojos, sarnas, ladillas, etc., hoy se da la paradoja de que aún los más limpios las padecen. Antes que nada hay que revisar el concepto de "higiene", y de "externas".
La higiene bien entendida no debe limitarse solamente al lavado de piel y pelos, sino que además de física, debe ser psíquica y social, y aquí, por supuesto, debe haber algo más que jabón.
En cuanto a llamar externas a estas parasitosis, se lo hace equivocadamente, pensando que se localizan en la superficie, y que ésta es sólo una cobertura llamada piel, que nada tiene que ver con el resto del organismo.
Cuando aparecen piojos, sarna o ladillas, aparece el drama y las seudo-explicaciones.

Así, se dice que los parásitos actuales son más fuertes que los de antes, y que se los debe combatir con antiparasitarios, también más fuertes: así se transforma al cuero cabelludo o a la piel en meros campos de batalla, donde se lleva a cabo la lucha; pero, como éstos no son territorios inermes, también sufren la agresión que supuestamente va dirigida al parásito. Entonces, la piel puede manifestarse con una reacción tóxica, según la sustancia que se emplee, o con una reacción alérgica, como respuesta de sensibilidad; o peor aún, con una metástasis mórbida(1) si se realiza una supresión intempestiva, sin considerar los factores predisponentes.
¿Alguien se preguntó alguna vez por qué en épocas epidemiológicas activas hay individuos, niños o adultos, que no contraen la parasitosis, a pesar de estar expuestos?

Esto se debe a que no enferma quien quiere, sino quien está predispuesto a hacerlo.

El que no se contagia es porque que hay algo en él que está en equilibrio y lo defiende naturalmente del ataque del parásito.
El que se infecta y reinfecta, a pesar de los agresivos tratamientos, se debe a algo más que a la presencia del parásito. Su causa está en su desequilibrio, que anula las defensas y permite la afección.

El tratamiento homeopático, con su visión íntegra psicofísica, tiende a equilibrarlo, 
evitando la predisposición a la re
-infección permanente.

Cuando los parásitos están presentes se puede favorecer su eliminación con métodos que no sean nocivos para la salud, pero la verdadera curación debe hacerse de adentro hacia fuera, que es una de las leyes de curación de la homeopatía, y que sólo se logra con el remedio de fondo que le corresponde a ese paciente.
Debemos tener siempre presente que nadie está enfermo por tener parásitos, sino que tiene parásitos porque está enfermo en su desequilibrio vital, y puede entonces contraerlos.

(1) Metástasis mórbida: aparición de una enfermedad más profunda, más grave.
 

Dr. Juan C. Pellegrino
Prof. Titular de AMHA

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Los piojos son hematófogos, es decir que se alimentan de sangre. No tienen alas, y su boca está adaptada para la punción. Son parásitos de sangre caliente.

Existen 3 especies que parasitan al hombre:

  • Pediculus hominis: parasita el cuero cabelludo, y produce mucho prurito

  • Pediculus humanus: parasita el resto del cuerpo, y se aloja en las costuras de la ropa. Pica el cuerpo.

  • Pediculus inguinalis: vulgarmente llamado "ladilla", y se aloja en pubis, axilas, cejas, pestañas, es decir en lugares pilosos

HOMEOPATÍA:

El tratamiento del paciente es holístico con su remedio único, de fondo, para que su propio aparato de defensa (sistema inmunitario) lo proteja contra las enfermedades. En esta parasitosis debemos evitar la supresión de la misma no dándole ningún "anti" (antiinflamatorios, antipruriginosos, etc.), ya que el tema de la supresión trae como consecuencia a corto o a largo plazo una enfermedad más grave y más profunda.
Cuando un paciente está tratado con HOMEOPATÍA tiene su sistema inmunitario en perfectas condiciones como para enfermar lo menos posible. El sistema inmunitario es a lo que se denomina vulgarmente "las defensas". Además de un buen tratamiento homeopático, es necesario tener una vida sana, no promiscua, respetando al cuerpo de uno y al de los otros. 

Cuando un paciente está tratado con HOMEOPATÍA tiene su sistema inmunitario en perfectas condiciones como para enfermar lo menos posible. El sistema inmunitario es a lo que se denomina vulgarmente "las defensas". Además de un buen tratamiento homeopático, es necesario tener una vida sana, no promiscua, respetando al cuerpo de uno y al de los otros. 
Demás está decir que éstos son tratamientos no agresivos, no destructivos, y con mejores resultados, a corto y a largo plazo, no son onerosos, y son fáciles de realizar. Y lo más importante de todo, es que se logran evitar las recidivas.

Dijo el Dr. Claude Bernard a fines del siglo XIX: "el germen no es lo importante, lo importante es el terreno". El terreno para la homeopatía es el paciente, único e irrepetible, con su predisposición a enfermar de determinada enfermedad. A esto los Homeópatas lo llamamos: MIASMA. Por ello es necesario muchas veces tratar primero el MIASMA y luego reforzar la energía vital con su
remedio único. 

Dra. Norma Pereyra
Ayudante de Cátedra
AMHA - 2006
nepereyra@intramed.net.ar

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